La vida no siempre es un florecimiento brillante, lo mejor proviene de la satisfacción interior, del amor en los ojos y de una actitud de simplificación ante el vasto mundo. En este mundo efímero, todo tiene su pesar, pero también todo vale la pena, viéndolo con una mente tranquila. Todos somos viajeros del tiempo, llevando nuestras mochilas, atravesando montañas, ríos y mares, viendo las flores florecer y las hojas caer. Aquellas personas que pasan de largo, aquellas cosas que no lograron completarse, se convierten en pistas en la vida, y en un momento futuro, de repente, encontramos la respu
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