No te muevas de tu hermoso país, nuestro único legado de nuestros antepasados, Turquía, no lo insultes.
Estés en el país que estés, tu tranquilidad depende de dos misiles y, al final del día, el único país que te cuidará eres tú mismo. Cuando comiences a llorar en las puertas de la embajada, ya será demasiado tarde para todo.
Ve, pero sin despreciar, sin insultar...
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