Si quieres entender si un niño está en un estado de opresión o tensión a largo plazo, puedes prestar atención a estos 5 detalles cotidianos. Estas manifestaciones no son criterios de juicio, sino referencias que ayudan a los padres a comprender mejor el estado interno del niño con mayor anticipación. 1. Observa el estado del niño cuando está “aburrido”: algunos niños se inquietan y buscan estímulos externos rápidamente cuando no tienen planes; otros pueden quedarse mirando, pensar o buscar algo que hacer por sí mismos. Si un niño no puede estar solo por mucho tiempo y necesita ser constantemente ocupado, puede indicar que le resulta difícil relajarse internamente; en cambio, los niños que disfrutan del aburrimiento suelen tener una mejor capacidad de autorregulación. 2. Escucha lo que dice el niño cuando habla solo: es normal que los niños hablen solos mientras juegan o piensan. Si el contenido es mayormente autocrítico o refleja ansiedad y preocupación, puede indicar una mayor presión interna; si en cambio cuenta historias, resuelve problemas o inventa juegos, generalmente significa que su estado interno es más relajado y seguro. 3. Observa su reacción ante los cambios: cuando se interrumpe un plan, la mayoría de los niños se sienten decepcionados. La diferencia está en que algunos mantienen su estado de ánimo por más tiempo y les cuesta recuperarse; otros, aunque estén molestos, pueden aceptar lentamente y buscar nuevas opciones. La capacidad de adaptarse a los cambios suele estar relacionada con la sensación de seguridad y la experiencia en regulación emocional. 4. Observa cómo percibe las bromas: si un niño interpreta con frecuencia las bromas amables como una negación o una burla, puede indicar que es más sensible o que le falta seguridad. En cambio, los niños que entienden las bromas y se ríen de sí mismos de vez en cuando, suelen estar más relajados en las relaciones, siempre que el entorno sea respetuoso y amistoso. 5. Observa cómo valora el éxito de los demás: algunos niños tienden a sentir presión o duda de sí mismos por compararse con otros; otros pueden alegrarse por sus amigos y mantener una actitud positiva hacia sí mismos. Si un niño siempre se menosprecia por el rendimiento de los demás, los padres pueden ayudarle a construir una autoestima estable.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Si quieres entender si un niño está en un estado de opresión o tensión a largo plazo, puedes prestar atención a estos 5 detalles cotidianos. Estas manifestaciones no son criterios de juicio, sino referencias que ayudan a los padres a comprender mejor el estado interno del niño con mayor anticipación. 1. Observa el estado del niño cuando está “aburrido”: algunos niños se inquietan y buscan estímulos externos rápidamente cuando no tienen planes; otros pueden quedarse mirando, pensar o buscar algo que hacer por sí mismos. Si un niño no puede estar solo por mucho tiempo y necesita ser constantemente ocupado, puede indicar que le resulta difícil relajarse internamente; en cambio, los niños que disfrutan del aburrimiento suelen tener una mejor capacidad de autorregulación. 2. Escucha lo que dice el niño cuando habla solo: es normal que los niños hablen solos mientras juegan o piensan. Si el contenido es mayormente autocrítico o refleja ansiedad y preocupación, puede indicar una mayor presión interna; si en cambio cuenta historias, resuelve problemas o inventa juegos, generalmente significa que su estado interno es más relajado y seguro. 3. Observa su reacción ante los cambios: cuando se interrumpe un plan, la mayoría de los niños se sienten decepcionados. La diferencia está en que algunos mantienen su estado de ánimo por más tiempo y les cuesta recuperarse; otros, aunque estén molestos, pueden aceptar lentamente y buscar nuevas opciones. La capacidad de adaptarse a los cambios suele estar relacionada con la sensación de seguridad y la experiencia en regulación emocional. 4. Observa cómo percibe las bromas: si un niño interpreta con frecuencia las bromas amables como una negación o una burla, puede indicar que es más sensible o que le falta seguridad. En cambio, los niños que entienden las bromas y se ríen de sí mismos de vez en cuando, suelen estar más relajados en las relaciones, siempre que el entorno sea respetuoso y amistoso. 5. Observa cómo valora el éxito de los demás: algunos niños tienden a sentir presión o duda de sí mismos por compararse con otros; otros pueden alegrarse por sus amigos y mantener una actitud positiva hacia sí mismos. Si un niño siempre se menosprecia por el rendimiento de los demás, los padres pueden ayudarle a construir una autoestima estable.