Despertar en la madrugada y encontrarse con la exposición de una infidelidad en las redes sociales: no son más que esas cosas extremadamente vulgares, hablando de varias parejas, y una de ellas descubre la situación y publica capturas de chat, registros de habitaciones y pedidos de comida a domicilio...
Desde la secundaria, la universidad hasta el lugar de trabajo, este tipo de escenas absurdas parecen repetirse una y otra vez ante mis ojos. Compañeros de cuarto, compañeros de clase, colegas, jefes... Algunos los he visto con mis propios ojos, otros los he sabido por boca de terceros. Al quita
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