
Los activos tangibles son recursos físicos que pueden verse, tocarse y cuantificarse. Normalmente tienen una vida útil definida, implican costes de mantenimiento y siguen calendarios de depreciación; además, pueden utilizarse como garantía, alquilarse o prestarse.
En las empresas, los activos tangibles suelen clasificarse como activos fijos o inventario, como maquinaria, líneas de producción y materias primas. En el ámbito doméstico, ejemplos típicos son viviendas y automóviles. El valor de estos activos varía según el uso, el desgaste y la oferta y demanda del mercado.
Entre los activos tangibles más comunes figuran bienes inmuebles, terrenos, plazas de aparcamiento, almacenes y comercios; metales preciosos como oro, plata y platino; maquinaria, vehículos y electrodomésticos; productos agrícolas y materias primas energéticas (trigo, maíz, petróleo crudo); así como obras de arte y objetos de colección (pinturas, esculturas, relojes).
En la vida cotidiana, una vivienda puede servir de garantía para un préstamo; en la financiación de la cadena de suministro, las empresas pueden pignorar inventario como activo tangible para obtener capital circulante; en el sector del leasing, los equipos y vehículos se deprecian periódicamente y generan flujo de caja.
Los activos tangibles se distinguen por su naturaleza física: pueden contarse, inspeccionarse y almacenarse. Los activos intangibles, en cambio, están ligados a derechos o contenido, como marcas registradas, patentes, derechos de autor y licencias de software. Ambos tipos de activos difieren en su tratamiento contable, métodos de valoración y factores de riesgo.
La diferencia puede analizarse a través de tres criterios: si el activo puede tocarse o verse físicamente; si permite entrega física o inscripción (por ejemplo, título de propiedad); y si conlleva costes independientes de mantenimiento y almacenamiento. Por ejemplo, un libro físico es un activo tangible, mientras que su copyright es intangible. Las criptomonedas suelen considerarse activos intangibles; sin embargo, los tokens respaldados por reservas reales de oro representan derechos sobre activos tangibles.
La tokenización consiste en convertir la propiedad o los derechos de ingresos de activos reales en certificados digitales transferibles en blockchain. La blockchain actúa como un sistema de registro públicamente verificable que minimiza la manipulación manual de los registros.
El principal beneficio de la tokenización es el aumento de liquidez y transparencia. Por ejemplo, la venta fraccionada de bienes inmuebles es compleja por vías tradicionales, pero tras la tokenización, la propiedad puede dividirse y transferirse en participaciones. Los smart contracts (reglas programables automatizadas) permiten distribuir ingresos por alquiler o beneficios de forma proporcional entre los tenedores de tokens. Ejemplos reales incluyen tokens respaldados por oro gestionados por custodios regulados y proyectos de tokenización inmobiliaria que dividen y comercializan derechos de ingresos.
La tokenización de activos tangibles suele implicar a varias partes: el promotor (propietario del activo), el custodio (banco o entidad fiduciaria que custodia el activo físico), el emisor (entidad que registra los derechos en blockchain), el auditor y tasador (que verifican la autenticidad y valoración del activo), las plataformas de negociación y los inversores.
RWA significa “Real-World Assets”, es decir, activos como inmuebles, oro o bonos que se trasladan a la blockchain. Para aislar riesgos, muchos proyectos crean un Special Purpose Vehicle (SPV), una entidad legal separada creada específicamente para la tenencia de un activo y el control de su flujo de caja y derechos. El proceso incluye tasación y documentación legal del activo, establecimiento de la custodia, emisión de tokens on-chain, divulgaciones periódicas y mecanismos de redención o recompra.
En financiación, la tokenización puede convertir activos tradicionalmente ilíquidos (como inventarios o inmuebles) en participaciones negociables, aumentando la eficiencia y accesibilidad. Los fondos transfronterizos también pueden liquidarse más rápido, ya que las transferencias on-chain evitan retrasos en la compensación tradicional.
En trading, los registros transparentes on-chain facilitan a los inversores la verificación de participaciones y distribución de beneficios. Las transacciones pueden ser pequeñas, rápidas y globales. Por ejemplo, los tokens respaldados por oro permiten mantener cantidades fraccionadas y transferirlas entre plataformas fácilmente, reduciendo las barreras para la tenencia y entrega.
A septiembre de 2024, los fondos tokenizados de bonos gubernamentales en blockchain superan los 1 000 millones de dólares (fuentes: comunicados de BlackRock y datos on-chain, septiembre de 2024). Los informes de la industria también destacan el auge de RWA durante 2024 (fuentes: Messari y CoinGecko, informes anuales/trimestrales de 2024).
Paso 1: Completar la verificación de identidad y controles de cumplimiento. El KYC (Know Your Customer) es el proceso de cumplimiento para verificar identidad y elegibilidad. Debe completar el KYC en Gate antes de participar en ofertas reguladas.
Paso 2: Analizar el activo subyacente y realizar due diligence. Revise el whitepaper del proyecto y las divulgaciones legales; compruebe la entidad custodia, los informes de auditoría, las condiciones de redención y la estructura de comisiones. Confirme la ubicación, custodia y proceso de verificación del activo real.
Paso 3: Seleccionar método de financiación y vía de trading. Deposite fondos en su cuenta de Gate (en moneda fiduciaria o stablecoins), establezca controles de riesgo (como órdenes limitadas o compras periódicas) y evite grandes inversiones puntuales.
Paso 4: Custodia y gestión. Decida si mantener los activos en una cuenta de custodia de la plataforma o retirar los tokens a una wallet de autocustodia. La autocustodia implica gestionar sus propias claves privadas, por lo que debe equilibrar seguridad y comodidad.
Paso 5: Seguimiento de divulgaciones y rendimientos. Supervise las reglas de distribución de ingresos de los smart contracts, los informes de los custodios, las ventanas de redención y evite perder dividendos o ciclos de redención.
Paso 6: Salida o redención. Siga las reglas del proyecto para trading en plataforma o solicitudes de redención; revise comisiones, plazos de liquidación y obligaciones fiscales.
Riesgos legales y de cumplimiento: La regulación de la tokenización varía según la jurisdicción; el registro y la licencia del proyecto son esenciales. Revise opiniones legales y divulgaciones regulatorias para saber si posee la propiedad o solo derechos de ingresos.
Riesgos de custodia y redención: Si la custodia física carece de transparencia o los procesos de redención son ineficientes, los tokens en blockchain pueden no canjearse por activos reales de forma adecuada. Verifique la cualificación del custodio y la frecuencia de auditoría; revise comisiones y plazos de redención.
Riesgos de precio y liquidez: El precio de los tokens fluctúa según la oferta y demanda; libros de órdenes poco profundos pueden provocar deslizamientos significativos. Gestione estos riesgos con órdenes limitadas, compras escalonadas y stop-loss.
Riesgos técnicos y de información: Los smart contracts pueden presentar vulnerabilidades; la falta de divulgación puede llevar a malas decisiones. Revise auditorías de código de terceros y asegure la coherencia entre los datos en blockchain y los registros fuera de cadena.
Riesgos operativos y fiscales: Las transferencias, retiradas y redenciones transfronterizas conllevan detalles operativos y posibles obligaciones fiscales. Consulte a profesionales de cumplimiento o fiscales antes de operar.
Los activos tangibles son portadores de valor ligados a objetos físicos; la tokenización permite dividirlos, transferirlos y distribuir retornos en blockchain, mejorando liquidez y transparencia. A medida que maduran los marcos regulatorios y las soluciones de custodia, los proyectos RWA sobre oro, inmuebles y bonos siguen creciendo. A septiembre de 2024, los principales fondos en blockchain superan los mil millones de dólares (fuentes: BlackRock y datos on-chain). Para principiantes, es recomendable empezar por proyectos regulados y pequeñas asignaciones; priorice el due diligence, mecanismos sólidos de custodia/redención y utilice herramientas de gestión de riesgos de la plataforma (como órdenes limitadas o compras escalonadas en Gate) para aprovechar oportunidades gestionando el riesgo.
Sí, son ejemplos clásicos de activos tangibles. Los activos tangibles son recursos materiales que pueden verse o tocarse, como inmuebles, vehículos, maquinaria, materias primas o inventario. Estos activos tienen forma física y valor monetario; son tipos de activos fundamentales tanto para empresas como para particulares.
Los métodos de valoración y los perfiles de riesgo varían notablemente entre ambas categorías. Los activos tangibles son fáciles de valorar, pero pueden depreciarse o sufrir daños físicos; los intangibles (como patentes o marcas) pueden no ser visibles, pero suelen tener alto potencial de apreciación. Los inversores deben adaptar su gestión y estrategia de inversión a estas diferencias.
Los activos tangibles figuran en el activo del balance, normalmente como activos corrientes (efectivo, inventario) o no corrientes (activos fijos como inmuebles de uso o inversión). Las empresas deben calcular la depreciación anual de los activos tangibles para reflejar su pérdida de valor, lo que afecta directamente al resultado y al flujo de caja.
Sí, son formas especiales de activos tangibles. Antigüedades, obras de arte y objetos de colección tienen forma física y, por tanto, son activos tangibles, aunque su valoración suele ser más compleja que la de otros bienes, ya que depende de la relevancia histórica, la rareza y el reconocimiento del mercado. Estos activos también son populares para la tokenización en Web3.
Depende del tipo de activo y la normativa fiscal local. Las posesiones personales como inmuebles o vehículos suelen estar sujetas a impuestos específicos (como el IBI o el impuesto de matriculación); si se venden o generan ingresos, pueden tributar por IRPF. Consulte siempre la normativa local o a un profesional fiscal para conocer sus obligaciones concretas.


