Te pedí que repartieras comida a domicilio, y dijiste que no tenías fuerzas.


Te pedí que robaras, y dijiste que eras cobarde.
Te pedí que mendigaras, y te preocupaba tu dignidad.
Tienes la cabeza llena de conciencia, rectitud, benevolencia y moralidad.
Eres un inútil.
Esta sociedad no fue hecha para gente como tú.
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