Los hermanos Liberman sobre el destino de la humanidad: cuando 10 mil millones de robots se encuentran con los monopolios de la IA

Cuando el capital tradicional invierte trillones en modelos centralizados como OpenAI, surge una voz opuesta. Los hermanos Lieberman — creadores de Snapchat, vendiendo la compañía por 64 millones de dólares — regresan con un diagnóstico: la humanidad enfrenta una elección entre soberanía y feudalismo digital. Su nuevo proyecto Gonka propone no nubes de datos, sino vías de computación. Y su visión impresiona por su escala: en el futuro, en el planeta habrá 10 mil millones de robots.

Productividad como crisis existencial

Según David Lieberman, estamos ante una aceleración sin precedentes. En el último siglo, la productividad humana se duplicaba cada 30 años — un ritmo habitual y predecible de la civilización. Pero la IA implementada romperá esa matemática.

Los hermanos Lieberman no hablan de herramientas de perfeccionamiento — ven un fenómeno que llaman «explosión de productividad». Imaginen: cada persona tiene un doble físico que trabaja las 24 horas. ¿Programador? Su robot codifica 24/7 en sincronía con su lógica. ¿Diseñador? Su gemelo digital materializa su creatividad en tiempo real. No es una simple duplicación de capacidades. Es una expansión de cuatro o incluso diez veces de la humanidad como unidad productiva.

Los economistas llamarían a esto sobreproducción. Los sistemas de pago, distribución de bienes, contratos sociales — todo colapsará ante tal escala. Y Lieberman ve en esto no progreso, sino un desastre para la mayoría, si el poder computacional permanece en manos de unos pocos.

Monopolios generativos: la muerte de internet abierto

El problema no son tanto los robots, sino la jaula en la que los encerrarán. Los Lieberman recuerdan bien el mundo tras el iPhone: Apple y Google dominaron todo a través de la App Store. Pero las ambiciones de los gigantes en la era de la IA parecen mucho mayores.

OpenAI, Google Gemini, Meta, xAI, Anthropic — «la oligarquía de cinco», como la llaman. Su objetivo claro: monopolio generativo. Cuando un modelo de IA puede crear una aplicación completa a partir de una solicitud del usuario en milisegundos, la App Store y todo el ecosistema de desarrolladores independientes simplemente desaparecerán. Los usuarios interactuarán directamente con una IA monopolística. Los distribuidores de contenido se convertirán en los gobernantes de la lógica.

No es una carrera tecnológica. Es una lucha por decidir cada bit de información que la humanidad ve y escucha. Y las ganancias aquí son solo un subproducto del verdadero poder.

¿Vale la pena hablar del papel de BlackRock y otros gigantes financieros que apoyan a estos «cinco»? Cuando la infraestructura es costosa, la narrativa del código abierto se vuelve solo una máscara.

Gonka: vía principal en lugar de rascacielos

Frente a esto, los hermanos Lieberman eligieron un camino no convencional. «El IA centralizado construye rascacielos, pero el mundo necesita carreteras», explicó Daniil Lieberman.

Gonka se basa en una idea sencilla: redescubrir la potencia computacional que ya existe. Bitcoin gasta enormes recursos en «hashing sin sentido». Gonka propone convertir esa potencia en razonamientos útiles de IA mediante un protocolo descentralizado.

En lugar de Proof of Work aparece Proof of Compute — un nuevo mecanismo de consenso. Los mineros no necesitan trabajar en vacío 24/7; realizan pruebas de IA y reciben tokens como recompensa. ¿El resultado? El costo de las GPU cae varias órdenes de magnitud respecto a AWS y otros monopolios en la nube.

Las cifras hablan por sí mismas: en 100 días, la potencia de cálculo del nivel H100 creció de 60 bloques a más de 10,000. Un crecimiento exponencial. Bitfury invirtió 50 millones de dólares en el proyecto — una señal clara: la infraestructura descentralizada de IA es inevitable.

Burbuja y fibra óptica: la historia se repite

Los hermanos Lieberman hablan con franqueza sobre la supuesta «burbuja de IA». La burbuja es una valoración irracional de «ganancias futuras excesivas». Los gigantes se ven a sí mismos como dueños monopólicos de la potencia computacional. Pero cuando esa potencia se vuelva barata gracias a la descentralización, las primas desaparecerán.

Hay una paralela histórica. La burbuja punto-com de 2000 explotó, pero dejó un legado: la red de cables de fibra óptica transcontinental. Sobre esa infraestructura crecieron Google, Amazon y Facebook.

Los hermanos están seguros: la burbuja de la IA explotará tarde o temprano. Pero la infraestructura que deje será la base para el próximo salto de la civilización. Quien domine los canales descentralizados de bajo costo será el primero en atravesar las cenizas.

Soberanía individual en la era de 10 mil millones de robots

Si los robots roban la productividad, ¿qué le queda al humano? Los Lieberman proponen dos estrategias prácticas de supervivencia.

Primero: una combinación única. El programador puro desaparecerá ante la IA. Pero un desarrollador que hable fluidamente ruso, entienda física cuántica y tenga formación jurídica — será invulnerable. La IA sabe mucho, pero no puede simular la experiencia vital ni el acervo cultural. Esa «trinidad» interdisciplinaria define el nivel de preguntas que le plantearás a la IA. Es la esencia del Prompt Engineering.

Segundo: responsabilidad. La IA puede calcular, pero no asumir responsabilidad. En el futuro, la colaboración y ejecución serán baratas, pero la toma de decisiones y la aprobación — caras. Quienes se atrevan a asumir responsabilidad por las salidas de la IA serán los nodos centrales del nuevo sistema.

Oportunidad geoestratégica para países pequeños

Aquí, la observación de los Lieberman adquiere un sentido global. Los países pequeños no pueden competir con EE. UU. y China en crear su propia OpenAI. Pero pueden acceder a una vía descentralizada.

Usando energía barata, chips ASIC localizados y protocolos abiertos como Gonka, los países pequeños pueden:

  • Desplegar su propia infraestructura computacional sin restricciones en chips de grandes potencias
  • Crear reputación como centros de talento en IA
  • Garantizar a sus ciudadanos un acceso «soberano» a la computación

«Los países pequeños no necesitan construir rascacielos; solo necesitan una vía principal justo en su puerta», dijeron los hermanos Lieberman.

La última elección: singularidad del poder o de la libertad

La historia de la humanidad es una lucha por la soberanía. Primero fue el control del dinero. Bitcoin demostró que las monedas soberanas pueden ser descentralizadas. Ahora, los Lieberman enfrentan un desafío más ambicioso: descentralizar la herramienta más poderosa de productividad.

El código cerrado y la naturaleza monopólica de los gigantes actuales de IA conducen a una «Edad Media digital». La IA descentralizada Gonka es la última oportunidad para que las personas comunes mantengan su soberanía ante 10 mil millones de robots.

El maratón apenas comienza. Y la apuesta es el futuro de la humanidad como actor autónomo.


Adicional: el artículo se basa en una entrevista con los hermanos Lieberman y no constituye consejo de inversión. Gonka, como infraestructura de IA en desarrollo, enfrenta riesgos de iteraciones tecnológicas y volatilidad del mercado.

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