¡Sube a bordo, la cascada está por llegar!
El viento con humedad aullando, desde las profundidades de las montañas lejanas, llega un retumbante estruendo—¡la cascada va a llegar! Súbete, no esperes a que amanezca, no dejes que la duda detenga tus pasos.
Las ruedas pisan el sinuoso camino de montaña, la humedad aumenta, y el corazón late al ritmo del retumbar. Cuando esa cinta plateada atraviese la pared de roca y caiga en el profundo estanque, levantando una lluvia de agua por todas partes, entenderás: esta carrera vale toda la impaciencia.
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