Todos tienen una opinión diferente sobre qué te hace rico. Vacaciones lujosas, restaurantes de alta gama, ese coche nuevo y brillante en tu entrada—sí, eso pinta una cierta imagen. Las redes sociales lo adoran. Pero aquí está la cosa: ese exhibicionismo de estilo de vida no equivale realmente a la riqueza.
¿Riqueza real? Es mucho más aburrida. Se reduce a un número—tu patrimonio neto. Quita todo el ruido y es sencillo: toma todo lo que posees, resta todo lo que debes, y esa es tu posición financiera real. Esa diferencia entre activos y pasivos es donde reside la verdad.
La gente pasa toda su vida persiguiendo la apariencia de éxito cuando en realidad deberían estar construyendo su sustancia.
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Todos tienen una opinión diferente sobre qué te hace rico. Vacaciones lujosas, restaurantes de alta gama, ese coche nuevo y brillante en tu entrada—sí, eso pinta una cierta imagen. Las redes sociales lo adoran. Pero aquí está la cosa: ese exhibicionismo de estilo de vida no equivale realmente a la riqueza.
¿Riqueza real? Es mucho más aburrida. Se reduce a un número—tu patrimonio neto. Quita todo el ruido y es sencillo: toma todo lo que posees, resta todo lo que debes, y esa es tu posición financiera real. Esa diferencia entre activos y pasivos es donde reside la verdad.
La gente pasa toda su vida persiguiendo la apariencia de éxito cuando en realidad deberían estar construyendo su sustancia.