Recientemente, la Casa Blanca convocó a un grupo de gigantes energéticos, centrados en un tema que parece anticuado pero que está lleno de variables: la cooperación petrolera con Venezuela. A simple vista, se trata de reducir los precios del petróleo y bloquear el crimen organizado, pero para entender la lógica profunda de este asunto, hay que empezar por los números.
Venezuela afirma poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, aproximadamente 3000 millones de barriles. Sumado a sus abundantes recursos de metales preciosos, el valor de estos activos no debe ser subestimado. Para Estados Unidos, esto no solo representa una vía para aliviar la presión de la inflación energética, sino que algunos analistas también lo ven como un posible medio para aliviar la carga de 35 billones de dólares en deuda pública. Una vez que estos recursos se integren y se conviertan en efectivo, el efecto económico podría ser inimaginable.
Este cambio en la geopolítica impacta primero en el mercado energético. Las expectativas de fluctuación en los precios internacionales del petróleo están ajustándose, y la incertidumbre en la oferta podría disminuir gradualmente. Pero lo interesante es que esta señal también está influyendo en otro mercado: el campo de las criptomonedas.
¿Y por qué? Porque, en un contexto de aislamiento político, Venezuela ya ha comenzado a adoptar las monedas digitales. Una vez que se active el proceso de monetización de sus recursos, no es improbable que parte de ese valor fluya al mercado en forma de activos digitales. ¿Qué significa esto? Flujos continuos de capital en la cadena, la reconstrucción de la confianza institucional y, quizás, nuevas narrativas de inversión. Detrás de esta redistribución de recursos, se está gestando una reconfiguración del orden energético y financiero global. La ola de estos cambios ya se extiende a la pantalla de cada operador.
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BuyHighSellLow
· 01-09 20:51
Jaja, otra vez con esas mismas excusas. ¿Dónde he visto yo la entrada de capital en la cadena?
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AirdropHunterZhang
· 01-09 20:51
Maldita sea, otra vez con lo mismo, ¿la Casa Blanca movilizando grandes recursos para que fluyan hacia el mundo de las criptomonedas? Déjame en paz, solo estoy esperando a ver si esta vez realmente meten dinero en esto.
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RektButAlive
· 01-09 20:47
Hmm... otra vez una gran obra de recursos, ¿realmente llega el dinero que fluye en la cadena?
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CompoundPersonality
· 01-09 20:45
Espera, ¿puede ser cierta esa lógica... en Venezuela la situación no es estable en absoluto, ¿de repente podrán convertir en efectivo 3000 millones de barriles de petróleo? Parece demasiado bueno para ser verdad.
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MultiSigFailMaster
· 01-09 20:39
Espera, ¿3000 millones de barriles de petróleo entrando en el mercado? Entonces, la avalancha de capital en la cadena debe ser enorme, parece que hay que prepararse para comprar en los bajos.
Recientemente, la Casa Blanca convocó a un grupo de gigantes energéticos, centrados en un tema que parece anticuado pero que está lleno de variables: la cooperación petrolera con Venezuela. A simple vista, se trata de reducir los precios del petróleo y bloquear el crimen organizado, pero para entender la lógica profunda de este asunto, hay que empezar por los números.
Venezuela afirma poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, aproximadamente 3000 millones de barriles. Sumado a sus abundantes recursos de metales preciosos, el valor de estos activos no debe ser subestimado. Para Estados Unidos, esto no solo representa una vía para aliviar la presión de la inflación energética, sino que algunos analistas también lo ven como un posible medio para aliviar la carga de 35 billones de dólares en deuda pública. Una vez que estos recursos se integren y se conviertan en efectivo, el efecto económico podría ser inimaginable.
Este cambio en la geopolítica impacta primero en el mercado energético. Las expectativas de fluctuación en los precios internacionales del petróleo están ajustándose, y la incertidumbre en la oferta podría disminuir gradualmente. Pero lo interesante es que esta señal también está influyendo en otro mercado: el campo de las criptomonedas.
¿Y por qué? Porque, en un contexto de aislamiento político, Venezuela ya ha comenzado a adoptar las monedas digitales. Una vez que se active el proceso de monetización de sus recursos, no es improbable que parte de ese valor fluya al mercado en forma de activos digitales. ¿Qué significa esto? Flujos continuos de capital en la cadena, la reconstrucción de la confianza institucional y, quizás, nuevas narrativas de inversión. Detrás de esta redistribución de recursos, se está gestando una reconfiguración del orden energético y financiero global. La ola de estos cambios ya se extiende a la pantalla de cada operador.