
El cifrado y el descifrado consisten en proteger la información mediante una “clave” que la bloquea y desbloquea, garantizando la privacidad y confirmando quién tiene autorización para acceder a cuentas o datos. En blockchain, aunque el registro es público, el control de las cuentas depende de estas “claves”. Es como una cerradura: solo quienes poseen la clave pueden abrir la puerta, firmar transacciones o transferir activos; el resto solo puede consultar la dirección y sus registros desde fuera.
El cifrado y el descifrado son imprescindibles porque los datos en cadena son transparentes, pero el control de las cuentas debe ser privado y fiable. Los monederos emplean claves privadas para firmar transacciones y demostrar: “Autorizo esta operación”. Los exchanges protegen el acceso y los retiros de fondos con conexiones cifradas y verificaciones adicionales para minimizar el riesgo de robo. El cifrado y el descifrado permiten que la transparencia y la seguridad convivan en Web3.
El cifrado de clave simétrica utiliza la misma clave tanto para cifrar como para descifrar, por lo que es idóneo para proteger archivos voluminosos o copias de seguridad. Es como una llave universal: usas la misma clave para bloquear tus copias de seguridad en el disco duro y para acceder a ellas más tarde. Algoritmos como AES funcionan como cerraduras estándar, priorizando la velocidad y la robustez. En la práctica, la “contraseña” que se asigna a archivos comprimidos equivale a esta clave.
El cifrado de clave asimétrica emplea dos claves distintas: una pública que se comparte abiertamente y una privada que se mantiene secreta, cada una con un propósito específico. Es como un buzón público y una llave privada: otros usan tu clave pública para “enviarte mensajes” (cifrar información para ti), y tú utilizas tu clave privada para abrirlos. También puedes firmar mensajes con tu clave privada, y otros los verifican con la clave pública. Algoritmos como RSA se emplean para cifrado e intercambio de claves, mientras que las plataformas blockchain suelen usar esquemas de firma como ECDSA para verificar la propiedad de las transacciones.
El hashing es más una “huella digital” que un sistema de llave y cerradura. Al descargar archivos, los usuarios comparan hashes para verificar la integridad; en blockchain, los bloques se enlazan mediante hashes para evitar modificaciones no autorizadas. Algoritmos de hash como SHA-256 generan una huella digital de longitud fija a partir de cualquier entrada, facilitando comprobaciones rápidas de consistencia.
En los monederos, el cifrado garantiza que las claves privadas se generen y almacenen de forma segura, y las firmas digitales autorizan transferencias e interacciones. En los exchanges, las actividades como el acceso, la gestión de órdenes y los retiros utilizan canales cifrados para proteger la información. Por ejemplo, en Gate: El Centro de Seguridad de Cuenta de Gate ofrece autenticación en dos pasos y contraseñas de fondos, que dependen de conexiones cifradas y verificaciones adicionales para reducir el riesgo de robo. Las claves API pueden configurarse con permisos y listas blancas de retiro, añadiendo otra capa de control de acceso a tus “claves”. Para las copias de seguridad de monederos, se recomienda guardar las frases mnemotécnicas fuera de línea y nunca en texto plano en la nube.
Paso 1: Genera las claves en un dispositivo seguro. Utiliza componentes de sistema fiables o hardware especializado para crear números aleatorios y evitar “claves” duplicadas o predecibles. Paso 2: Almacena las frases mnemotécnicas fuera de línea. Las mnemotecnias son copias de seguridad legibles que restauran claves privadas; escríbelas en papel o placas metálicas, lejos de entornos conectados a internet. Paso 3: Distribuye las copias de seguridad en ubicaciones distintas. Guarda partes de la copia en lugares diferentes para reducir el riesgo de pérdida o robo en un único punto. Paso 4: Utiliza monederos hardware. Los monederos hardware realizan las operaciones de firma de forma interna, evitando que las claves privadas se expongan en ordenadores o smartphones. Paso 5: Activa las funciones de seguridad de Gate. Accede al Centro de Seguridad de Cuenta para habilitar la autenticación en dos pasos, establecer contraseñas de fondos, activar alertas por SMS o email y restringir permisos e IPs de claves API; así añades varias capas de seguridad a tus “claves”. Paso 6: Practica periódicamente la recuperación. Simula daños o pérdidas de dispositivos para asegurarte de que puedes restaurar el acceso rápidamente usando mnemotecnias o copias de seguridad.
El riesgo más grave es la filtración de la clave privada: si se expone, tus activos pueden verse comprometidos de inmediato. Otros riesgos incluyen sitios de phishing, malware, contraseñas débiles, guardar mnemotecnias como capturas de pantalla o almacenar copias de seguridad en nubes públicas. Para mitigar estos riesgos: verifica las URL y certificados de los sitios web, instala software de seguridad en tus dispositivos, utiliza monederos hardware, guarda las mnemotecnias fuera de línea y en varias ubicaciones, activa la autenticación en dos pasos y las listas blancas de retiro en Gate, y mantente alerta ante archivos o plugins desconocidos.
El cifrado y el descifrado protegen la privacidad, pero el cumplimiento exige identificar al usuario en ciertos procesos. Por ejemplo, puede ser necesario verificar la identidad al abrir una cuenta o retirar fondos en exchanges; esto no afecta la seguridad de los activos. Para proyectos que publican datos en cadena, se recomienda la “divulgación selectiva”, demostrando solo la información necesaria sin revelar detalles sensibles. Las pruebas de conocimiento cero permiten demostrar conclusiones sin revelar información concreta, facilitando la convivencia entre privacidad y cumplimiento.
Los algoritmos y las prácticas evolucionan constantemente, especialmente ante los avances en la potencia de cálculo. Según el anuncio de NIST en 2024, los algoritmos poscuánticos han alcanzado el estatus de borrador de estándar, con el objetivo de mantener la eficacia del cifrado ante futuras amenazas computacionales (fuente: sitio oficial de NIST, 2024). Al mismo tiempo, la facilidad de uso de los monederos mejora con la verificación multifactor y el aislamiento de dispositivos, haciendo que la gestión de claves sea cada vez más “segura por defecto”.
Recuerda tres puntos esenciales: primero, comprende el modelo de llave y cerradura: el cifrado simétrico es óptimo para grandes volúmenes de datos; el asimétrico, para mensajería y firmas. Segundo, diferencia entre hashing y cifrado: el hashing es una huella digital; el cifrado, una cerradura. Tercero, prioriza la generación y el almacenamiento de claves mediante copias de seguridad fuera de línea, monederos hardware y protecciones en capas ofrecidas por los exchanges. Con procedimientos sólidos, el cifrado y el descifrado mantienen la transparencia en blockchain y protegen tus activos y privacidad.
Base64 no es un algoritmo de cifrado, sino un método de codificación que convierte datos binarios en texto legible sin protección por clave. Cualquier persona puede decodificarlo. El cifrado real requiere una clave; Base64 es solo una técnica de transformación de datos, totalmente distinta al cifrado.
SHA-256 es un algoritmo de hashing, no de cifrado. Convierte datos de cualquier longitud en una huella digital fija de 256 bits que no puede descifrarse. Blockchain emplea SHA-256 para verificar transacciones y enlazar bloques, gracias a su carácter unidireccional y resistencia frente a manipulaciones.
La criptografía es la disciplina que protege la información transformando texto plano en texto cifrado mediante algoritmos matemáticos. Incluye técnicas como el cifrado, el hashing y las firmas digitales, que son la base de la seguridad en redes blockchain, monederos, exchanges y otras aplicaciones Web3.
MD5 es una función hash unidireccional y, por diseño, no puede descifrarse. Sin embargo, MD5 ha sido vulnerado: los atacantes pueden revertir contraseñas débiles rápidamente con tablas arcoíris. MD5 se considera inseguro; se recomienda emplear algoritmos de hash más robustos como SHA-256.
Una vez filtrada tu clave privada, no puede recuperarse; los atacantes obtienen el control total de tu monedero y activos de inmediato. Debes transferir tus fondos a una dirección segura cuanto antes. Proteger tu clave privada es esencial: utiliza monederos hardware o almacenamiento en frío fuera de línea y realiza copias de seguridad periódicas de las mnemotecnias en lugares seguros.


